Manifiesto: tanto turismo da miedo

Este 1 de noviembre, las calles del centro de Sevilla volverán a llenarse de zombis. No los de las películas de terror, sino los de verdad: hordas de turistas sin descanso, que avanzan con sus maletas rodantes, sus móviles en alto y sus pisos turísticos a la espalda. Caminan sin rumbo, devorando la ciudad pedazo a pedazo. Y mientras tanto, las vecinas temblamos, porque lo que da miedo no son los monstruos de Halloween… sino ver cómo desaparece la vida de nuestros barrios.

Detrás de cada zombi con selfie hay una casa que ya no es hogar, un vecindario que se vacía, un comercio que echa el cierre. Sevilla se está quedando sin alma: el turismo masivo y la especulación están expulsando a su gente, convirtiendo la ciudad en un parque temático donde nadie puede vivir.

Mientras Sevilla se desangra en miles de Viviendas y Apartamentos Turísticos —muchos ilegales—, el Ayuntamiento sigue mirando para otro lado, maquillando la herida sin detener la hemorragia. Las cifras son espeluznantes: Sevilla encabeza el ranking estatal de pisos turísticos ilegales, y cada día desaparece una vivienda más para el vecindario.

Por eso, este 1 de noviembre, bajo el lema “TANTO TURISMO DA MIEDO”, salimos a las calles disfrazadas de zombis y arrastrando maletas, para recordar que lo que realmente asusta no son los fantasmas, sino la ciudad vaciada por el turismo.

Reclamamos que:

  1. No se pierda ni una vivienda más. Exigimos una moratoria inmediata a nuevas licencias de Viviendas y Apartamentos Turísticos.

  2. Se actúe con firmeza contra la ilegalidad. Queremos inspecciones reales, sanciones y cierres efectivos.

  3. Que las viviendas vuelvan a ser hogares. Pedimos la reversión progresiva de los pisos turísticos al uso residencial.

No queremos una Sevilla-museo, ni un decorado para visitantes. Queremos una Sevilla viva, donde quepa su gente, su comercio, su memoria, su futuro.

  • Trae tu disfraz, tu maleta y tu pancarta.

  • Ven a marchar con nosotras por una ciudad que no se venda, que no se vacíe, que no dé miedo.

Porque sin vecinas, no hay ciudad.
Porque sin vivienda, no hay vida.
Porque tanto turismo da miedo.